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Re: Sigue el cuento

Mensaje por Sheryanna Shaykary el Lun Mar 04, 2013 7:40 pm

Era una noche oscura en las calles de Storybrooke, nadie se podía imaginar lo que pasaría a continuación.
Por la calle iba caminando tranquilamente el señor Gold cuando se encontró un gatito misifú que lo miraba con ojitos brillantosos.
El no le dio mucha importancia a aquel gato, así que se marcho a su tienda, pero el gatito le siguio.
Pues ya os digo, y esto es tan cierto como todo el resto de cosas que os cuento, que aquel gato no era un animal corriente.
Pero el Señor Gold cerró la puerta antes de que el gato pudiese entrar y esconderse de los peligros que le acechaban.
¿Adivináis con quien se encontró el gato entonces? Pues os lo diré. Se encontró nada más y nada menos que con la más infame de entre todas las personas de Storybrooke, la alcaldesa, Regina Mills.
Aquel gato dejo de seguir a Mr.Gold ya que intuia que la alcaldesa, era una mujer muy poderosa y no solo gobernando la ciudad.
Así que el pequeño gato misifú, como era un interesado y quería vivir a sus anchas en un paraíso de cojines blanditos y mucho wishkas le cortó el paso a Regina y comenzó a restregarse en sus piernas.
Pero la Reina, que como sabemos tiene el corazón oscuro como la más tétrica de las noches sin luna, no dudó en apartar al gato de una patada y seguir su camino. En aquel momento, Henry paseaba con Emma, así que aquel gato fue a buscar consuelo en ellos. Pero todo hay que decirlo, y es que el gato misifú era un tío avispado, así que se restregó un rato alrededor de sus piernas y cuando una persona salió de la tienda del señor Gold salió corriendo y entró en la tienda sentándose sobre el mostrador y mirando al anticuario con cara de ninja. El anticuario no podía soportar que aquel felino invadiera su tienda, así que lo miro con cara de pocos amigos, con la intención de echarle del local. No obstante, el gato no pensaba irse, por lo que usó sus técnicas ninja para mezclarse entre una colección de gatos de porcelana, sospechosamente parecidos a él. Y ¿Cómo lo solucionó el bueno de Gold? Como todo lo demás: a bastonazo limpio que te crió. Pero en el momento quiso arrasar la estantería de los gatitos Bella bajó diciendo que había roto aguas y que tenían que correr al hospital.
Mr Gold, corriendo, dejo el palo con el que iba atizar a los gatos, fué en busca de su abrigo y agarró a Bella por el brazo y fueron hasta el coche. A toda prisa que conducía Gold, llegarón en menos de dos minutos al hospital. Al llegar a las puertas del hospital, vieron al Dr. Whale intentando ligar con una de sus pacientes, esta le estaba dando calabazas. Pero dejó su ligoteo cuando escuchó a Belle gritar como una loca poseída, la montó en una silla de ruedas y corrió a toda pastilla por los pasillos del hospital y Gold iba detrás corriendo y cojeando al mismo tiempo y acordándose de todos los antepasados de Whale. Todo el que estaba por el pasillo del hospital cedía el paso al doctor ya que veían que tenía mucha prisa, hasta que llegaron a la sala donde Belle daría a luz. Al momento, atendieron a la jovén, algunas de las enfermeras no dudaron ni un segundo en atender a la hermosa embarazada.El Hada Azul/Madre Superiora, también estaba allí, para ver nacer a la niña de Bella y darle regalitos. La sala de partos estaba llena de tensión, Mr. Gold estaba al lado de Bella dandole la mano en todo momento. Whale abrió las piernas de Bella para que diese a luz al niño y, de pronto, entró Emma vestida de sevillana con el gatito misifú en la cabeza y apuntando a Gold con una porra en la entrepierna. La confusión reinaba aquella sal, pero las enfermeras se impusierón echando a todos, excepto a Mr.Gold, su amada y al doctor ya que el momento más esperado llegaba. Cuando se escuchó el llanto de la recién nacida se oyó un sonoro ¡plaf! en toda la sala porque Gold se había caído redondo. Bella se veia resplandeciente con el recien nacido en brazos, al levantarse Gold no pudo evitar sonreir a Bella.
Pero el gato misifú, que parecía que no se rendía nunca, se coló por la ventana del paritorio que el brillante Whale había dejado abierta, y se subió con toda su chulería, sí, como estáis leyendo, chulería gatuna, sobre la cabeza de Belle, haciendo a la pobre y recién madre, acongojada, soltar un chillido.


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Re: Sigue el cuento

Mensaje por Invitado el Mar Mar 26, 2013 4:06 pm

Era una noche oscura en las calles de Storybrooke, nadie se podía imaginar lo que pasaría a continuación.
Por la calle iba caminando tranquilamente el señor Gold cuando se encontró un gatito misifú que lo miraba con ojitos brillantosos.
El no le dio mucha importancia a aquel gato, así que se marcho a su tienda, pero el gatito le siguio.
Pues ya os digo, y esto es tan cierto como todo el resto de cosas que os cuento, que aquel gato no era un animal corriente.
Pero el Señor Gold cerró la puerta antes de que el gato pudiese entrar y esconderse de los peligros que le acechaban.
¿Adivináis con quien se encontró el gato entonces? Pues os lo diré. Se encontró nada más y nada menos que con la más infame de entre todas las personas de Storybrooke, la alcaldesa, Regina Mills.
Aquel gato dejo de seguir a Mr.Gold ya que intuia que la alcaldesa, era una mujer muy poderosa y no solo gobernando la ciudad.
Así que el pequeño gato misifú, como era un interesado y quería vivir a sus anchas en un paraíso de cojines blanditos y mucho wishkas le cortó el paso a Regina y comenzó a restregarse en sus piernas.
Pero la Reina, que como sabemos tiene el corazón oscuro como la más tétrica de las noches sin luna, no dudó en apartar al gato de una patada y seguir su camino. En aquel momento, Henry paseaba con Emma, así que aquel gato fue a buscar consuelo en ellos. Pero todo hay que decirlo, y es que el gato misifú era un tío avispado, así que se restregó un rato alrededor de sus piernas y cuando una persona salió de la tienda del señor Gold salió corriendo y entró en la tienda sentándose sobre el mostrador y mirando al anticuario con cara de ninja. El anticuario no podía soportar que aquel felino invadiera su tienda, así que lo miro con cara de pocos amigos, con la intención de echarle del local. No obstante, el gato no pensaba irse, por lo que usó sus técnicas ninja para mezclarse entre una colección de gatos de porcelana, sospechosamente parecidos a él. Y ¿Cómo lo solucionó el bueno de Gold? Como todo lo demás: a bastonazo limpio que te crió. Pero en el momento quiso arrasar la estantería de los gatitos Bella bajó diciendo que había roto aguas y que tenían que correr al hospital.
Mr Gold, corriendo, dejo el palo con el que iba atizar a los gatos, fué en busca de su abrigo y agarró a Bella por el brazo y fueron hasta el coche. A toda prisa que conducía Gold, llegarón en menos de dos minutos al hospital. Al llegar a las puertas del hospital, vieron al Dr. Whale intentando ligar con una de sus pacientes, esta le estaba dando calabazas. Pero dejó su ligoteo cuando escuchó a Belle gritar como una loca poseída, la montó en una silla de ruedas y corrió a toda pastilla por los pasillos del hospital y Gold iba detrás corriendo y cojeando al mismo tiempo y acordándose de todos los antepasados de Whale. Todo el que estaba por el pasillo del hospital cedía el paso al doctor ya que veían que tenía mucha prisa, hasta que llegaron a la sala donde Belle daría a luz. Al momento, atendieron a la jovén, algunas de las enfermeras no dudaron ni un segundo en atender a la hermosa embarazada.El Hada Azul/Madre Superiora, también estaba allí, para ver nacer a la niña de Bella y darle regalitos. La sala de partos estaba llena de tensión, Mr. Gold estaba al lado de Bella dandole la mano en todo momento. Whale abrió las piernas de Bella para que diese a luz al niño y, de pronto, entró Emma vestida de sevillana con el gatito misifú en la cabeza y apuntando a Gold con una porra en la entrepierna. La confusión reinaba aquella sal, pero las enfermeras se impusierón echando a todos, excepto a Mr.Gold, su amada y al doctor ya que el momento más esperado llegaba. Cuando se escuchó el llanto de la recién nacida se oyó un sonoro ¡plaf! en toda la sala porque Gold se había caído redondo. Bella se veia resplandeciente con el recien nacido en brazos, al levantarse Gold no pudo evitar sonreir a Bella.
Pero el gato misifú, que parecía que no se rendía nunca, se coló por la ventana del paritorio que el brillante Whale había dejado abierta, y se subió con toda su chulería, sí, como estáis leyendo, chulería gatuna, sobre la cabeza de Belle, haciendo a la pobre y recién madre, acongojada, soltar un chillido.
Aquel gato provoco una especie de nube morada de la cual se vio envuelto, al momento detras de Belle, se vio que aquel gato era en realidad Cora.
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Re: Sigue el cuento

Mensaje por Invitado el Jue Abr 11, 2013 11:16 pm

Era una noche oscura en las calles de Storybrooke, nadie se podía imaginar lo que pasaría a continuación.
Por la calle iba caminando tranquilamente el señor Gold cuando se encontró un gatito misifú que lo miraba con ojitos brillantosos.
El no le dio mucha importancia a aquel gato, así que se marcho a su tienda, pero el gatito le siguio.
Pues ya os digo, y esto es tan cierto como todo el resto de cosas que os cuento, que aquel gato no era un animal corriente.
Pero el Señor Gold cerró la puerta antes de que el gato pudiese entrar y esconderse de los peligros que le acechaban.
¿Adivináis con quien se encontró el gato entonces? Pues os lo diré. Se encontró nada más y nada menos que con la más infame de entre todas las personas de Storybrooke, la alcaldesa, Regina Mills.
Aquel gato dejo de seguir a Mr.Gold ya que intuia que la alcaldesa, era una mujer muy poderosa y no solo gobernando la ciudad.
Así que el pequeño gato misifú, como era un interesado y quería vivir a sus anchas en un paraíso de cojines blanditos y mucho wishkas le cortó el paso a Regina y comenzó a restregarse en sus piernas.
Pero la Reina, que como sabemos tiene el corazón oscuro como la más tétrica de las noches sin luna, no dudó en apartar al gato de una patada y seguir su camino. En aquel momento, Henry paseaba con Emma, así que aquel gato fue a buscar consuelo en ellos. Pero todo hay que decirlo, y es que el gato misifú era un tío avispado, así que se restregó un rato alrededor de sus piernas y cuando una persona salió de la tienda del señor Gold salió corriendo y entró en la tienda sentándose sobre el mostrador y mirando al anticuario con cara de ninja. El anticuario no podía soportar que aquel felino invadiera su tienda, así que lo miro con cara de pocos amigos, con la intención de echarle del local. No obstante, el gato no pensaba irse, por lo que usó sus técnicas ninja para mezclarse entre una colección de gatos de porcelana, sospechosamente parecidos a él. Y ¿Cómo lo solucionó el bueno de Gold? Como todo lo demás: a bastonazo limpio que te crió. Pero en el momento quiso arrasar la estantería de los gatitos Bella bajó diciendo que había roto aguas y que tenían que correr al hospital.
Mr Gold, corriendo, dejo el palo con el que iba atizar a los gatos, fué en busca de su abrigo y agarró a Bella por el brazo y fueron hasta el coche. A toda prisa que conducía Gold, llegarón en menos de dos minutos al hospital. Al llegar a las puertas del hospital, vieron al Dr. Whale intentando ligar con una de sus pacientes, esta le estaba dando calabazas. Pero dejó su ligoteo cuando escuchó a Belle gritar como una loca poseída, la montó en una silla de ruedas y corrió a toda pastilla por los pasillos del hospital y Gold iba detrás corriendo y cojeando al mismo tiempo y acordándose de todos los antepasados de Whale. Todo el que estaba por el pasillo del hospital cedía el paso al doctor ya que veían que tenía mucha prisa, hasta que llegaron a la sala donde Belle daría a luz. Al momento, atendieron a la jovén, algunas de las enfermeras no dudaron ni un segundo en atender a la hermosa embarazada.El Hada Azul/Madre Superiora, también estaba allí, para ver nacer a la niña de Bella y darle regalitos. La sala de partos estaba llena de tensión, Mr. Gold estaba al lado de Bella dandole la mano en todo momento. Whale abrió las piernas de Bella para que diese a luz al niño y, de pronto, entró Emma vestida de sevillana con el gatito misifú en la cabeza y apuntando a Gold con una porra en la entrepierna. La confusión reinaba aquella sal, pero las enfermeras se impusierón echando a todos, excepto a Mr.Gold, su amada y al doctor ya que el momento más esperado llegaba. Cuando se escuchó el llanto de la recién nacida se oyó un sonoro ¡plaf! en toda la sala porque Gold se había caído redondo. Bella se veia resplandeciente con el recien nacido en brazos, al levantarse Gold no pudo evitar sonreir a Bella.
Pero el gato misifú, que parecía que no se rendía nunca, se coló por la ventana del paritorio que el brillante Whale había dejado abierta, y se subió con toda su chulería, sí, como estáis leyendo, chulería gatuna, sobre la cabeza de Belle, haciendo a la pobre y recién madre, acongojada, soltar un chillido.
Aquel gato provoco una especie de nube morada de la cual se vio envuelto, al momento detras de Belle, se vio que aquel gato era en realidad Cora. Ni más ni menos, era ella, quería ser la primera en ver al recien nacido.
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Re: Sigue el cuento

Mensaje por Alisea D. Kalderer el Miér Sep 11, 2013 8:00 pm

Era una noche oscura en las calles de Storybrooke, nadie se podía imaginar lo que pasaría a continuación.
Por la calle iba caminando tranquilamente el señor Gold cuando se encontró un gatito misifú que lo miraba con ojitos brillantosos.
El no le dio mucha importancia a aquel gato, así que se marcho a su tienda, pero el gatito le siguio.
Pues ya os digo, y esto es tan cierto como todo el resto de cosas que os cuento, que aquel gato no era un animal corriente.
Pero el Señor Gold cerró la puerta antes de que el gato pudiese entrar y esconderse de los peligros que le acechaban.
¿Adivináis con quien se encontró el gato entonces? Pues os lo diré. Se encontró nada más y nada menos que con la más infame de entre todas las personas de Storybrooke, la alcaldesa, Regina Mills.
Aquel gato dejo de seguir a Mr.Gold ya que intuia que la alcaldesa, era una mujer muy poderosa y no solo gobernando la ciudad.
Así que el pequeño gato misifú, como era un interesado y quería vivir a sus anchas en un paraíso de cojines blanditos y mucho wishkas le cortó el paso a Regina y comenzó a restregarse en sus piernas.
Pero la Reina, que como sabemos tiene el corazón oscuro como la más tétrica de las noches sin luna, no dudó en apartar al gato de una patada y seguir su camino. En aquel momento, Henry paseaba con Emma, así que aquel gato fue a buscar consuelo en ellos. Pero todo hay que decirlo, y es que el gato misifú era un tío avispado, así que se restregó un rato alrededor de sus piernas y cuando una persona salió de la tienda del señor Gold salió corriendo y entró en la tienda sentándose sobre el mostrador y mirando al anticuario con cara de ninja. El anticuario no podía soportar que aquel felino invadiera su tienda, así que lo miro con cara de pocos amigos, con la intención de echarle del local. No obstante, el gato no pensaba irse, por lo que usó sus técnicas ninja para mezclarse entre una colección de gatos de porcelana, sospechosamente parecidos a él. Y ¿Cómo lo solucionó el bueno de Gold? Como todo lo demás: a bastonazo limpio que te crió. Pero en el momento quiso arrasar la estantería de los gatitos Bella bajó diciendo que había roto aguas y que tenían que correr al hospital.
Mr Gold, corriendo, dejo el palo con el que iba atizar a los gatos, fué en busca de su abrigo y agarró a Bella por el brazo y fueron hasta el coche. A toda prisa que conducía Gold, llegarón en menos de dos minutos al hospital. Al llegar a las puertas del hospital, vieron al Dr. Whale intentando ligar con una de sus pacientes, esta le estaba dando calabazas. Pero dejó su ligoteo cuando escuchó a Belle gritar como una loca poseída, la montó en una silla de ruedas y corrió a toda pastilla por los pasillos del hospital y Gold iba detrás corriendo y cojeando al mismo tiempo y acordándose de todos los antepasados de Whale. Todo el que estaba por el pasillo del hospital cedía el paso al doctor ya que veían que tenía mucha prisa, hasta que llegaron a la sala donde Belle daría a luz. Al momento, atendieron a la jovén, algunas de las enfermeras no dudaron ni un segundo en atender a la hermosa embarazada.El Hada Azul/Madre Superiora, también estaba allí, para ver nacer a la niña de Bella y darle regalitos. La sala de partos estaba llena de tensión, Mr. Gold estaba al lado de Bella dandole la mano en todo momento. Whale abrió las piernas de Bella para que diese a luz al niño y, de pronto, entró Emma vestida de sevillana con el gatito misifú en la cabeza y apuntando a Gold con una porra en la entrepierna. La confusión reinaba aquella sal, pero las enfermeras se impusierón echando a todos, excepto a Mr.Gold, su amada y al doctor ya que el momento más esperado llegaba. Cuando se escuchó el llanto de la recién nacida se oyó un sonoro ¡plaf! en toda la sala porque Gold se había caído redondo. Bella se veia resplandeciente con el recien nacido en brazos, al levantarse Gold no pudo evitar sonreir a Bella.
Pero el gato misifú, que parecía que no se rendía nunca, se coló por la ventana del paritorio que el brillante Whale había dejado abierta, y se subió con toda su chulería, sí, como estáis leyendo, chulería gatuna, sobre la cabeza de Belle, haciendo a la pobre y recién madre, acongojada, soltar un chillido.
Aquel gato provoco una especie de nube morada de la cual se vio envuelto, al momento detras de Belle, se vio que aquel gato era en realidad Cora. Ni más ni menos, era ella, quería ser la primera en ver al recien nacido. Así que se acerco al bebé con una mirada felina y le sonrío por lo que la pobre criatura se echo a llorar.


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Mensaje por Invitado el Vie Sep 20, 2013 9:11 am

Era una noche oscura en las calles de Storybrooke, nadie se podía imaginar lo que pasaría a continuación.
Por la calle iba caminando tranquilamente el señor Gold cuando se encontró un gatito misifú que lo miraba con ojitos brillantosos.
El no le dio mucha importancia a aquel gato, así que se marcho a su tienda, pero el gatito le siguio.
Pues ya os digo, y esto es tan cierto como todo el resto de cosas que os cuento, que aquel gato no era un animal corriente.
Pero el Señor Gold cerró la puerta antes de que el gato pudiese entrar y esconderse de los peligros que le acechaban.
¿Adivináis con quien se encontró el gato entonces? Pues os lo diré. Se encontró nada más y nada menos que con la más infame de entre todas las personas de Storybrooke, la alcaldesa, Regina Mills.
Aquel gato dejo de seguir a Mr.Gold ya que intuia que la alcaldesa, era una mujer muy poderosa y no solo gobernando la ciudad.
Así que el pequeño gato misifú, como era un interesado y quería vivir a sus anchas en un paraíso de cojines blanditos y mucho wishkas le cortó el paso a Regina y comenzó a restregarse en sus piernas.
Pero la Reina, que como sabemos tiene el corazón oscuro como la más tétrica de las noches sin luna, no dudó en apartar al gato de una patada y seguir su camino. En aquel momento, Henry paseaba con Emma, así que aquel gato fue a buscar consuelo en ellos. Pero todo hay que decirlo, y es que el gato misifú era un tío avispado, así que se restregó un rato alrededor de sus piernas y cuando una persona salió de la tienda del señor Gold salió corriendo y entró en la tienda sentándose sobre el mostrador y mirando al anticuario con cara de ninja. El anticuario no podía soportar que aquel felino invadiera su tienda, así que lo miro con cara de pocos amigos, con la intención de echarle del local. No obstante, el gato no pensaba irse, por lo que usó sus técnicas ninja para mezclarse entre una colección de gatos de porcelana, sospechosamente parecidos a él. Y ¿Cómo lo solucionó el bueno de Gold? Como todo lo demás: a bastonazo limpio que te crió. Pero en el momento quiso arrasar la estantería de los gatitos Bella bajó diciendo que había roto aguas y que tenían que correr al hospital.
Mr Gold, corriendo, dejo el palo con el que iba atizar a los gatos, fué en busca de su abrigo y agarró a Bella por el brazo y fueron hasta el coche. A toda prisa que conducía Gold, llegarón en menos de dos minutos al hospital. Al llegar a las puertas del hospital, vieron al Dr. Whale intentando ligar con una de sus pacientes, esta le estaba dando calabazas. Pero dejó su ligoteo cuando escuchó a Belle gritar como una loca poseída, la montó en una silla de ruedas y corrió a toda pastilla por los pasillos del hospital y Gold iba detrás corriendo y cojeando al mismo tiempo y acordándose de todos los antepasados de Whale. Todo el que estaba por el pasillo del hospital cedía el paso al doctor ya que veían que tenía mucha prisa, hasta que llegaron a la sala donde Belle daría a luz. Al momento, atendieron a la jovén, algunas de las enfermeras no dudaron ni un segundo en atender a la hermosa embarazada.El Hada Azul/Madre Superiora, también estaba allí, para ver nacer a la niña de Bella y darle regalitos. La sala de partos estaba llena de tensión, Mr. Gold estaba al lado de Bella dandole la mano en todo momento. Whale abrió las piernas de Bella para que diese a luz al niño y, de pronto, entró Emma vestida de sevillana con el gatito misifú en la cabeza y apuntando a Gold con una porra en la entrepierna. La confusión reinaba aquella sal, pero las enfermeras se impusierón echando a todos, excepto a Mr.Gold, su amada y al doctor ya que el momento más esperado llegaba. Cuando se escuchó el llanto de la recién nacida se oyó un sonoro ¡plaf! en toda la sala porque Gold se había caído redondo. Bella se veia resplandeciente con el recien nacido en brazos, al levantarse Gold no pudo evitar sonreir a Bella.
Pero el gato misifú, que parecía que no se rendía nunca, se coló por la ventana del paritorio que el brillante Whale había dejado abierta, y se subió con toda su chulería, sí, como estáis leyendo, chulería gatuna, sobre la cabeza de Belle, haciendo a la pobre y recién madre, acongojada, soltar un chillido.
Aquel gato provoco una especie de nube morada de la cual se vio envuelto, al momento detras de Belle, se vio que aquel gato era en realidad Cora. Ni más ni menos, era ella, quería ser la primera en ver al recien nacido. Así que se acerco al bebé con una mirada felina y le sonrío por lo que la pobre criatura se echo a llorar. Una nube morada cubrio la sala, el gato habia desaparecido en su lugar aparecio Cora con una mirada perversa sobre el bebé.

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Mensaje por Invitado el Miér Oct 02, 2013 5:51 pm

Era una noche oscura en las calles de Storybrooke, nadie se podía imaginar lo que pasaría a continuación.
Por la calle iba caminando tranquilamente el señor Gold cuando se encontró un gatito misifú que lo miraba con ojitos brillantosos.
El no le dio mucha importancia a aquel gato, así que se marcho a su tienda, pero el gatito le siguio.
Pues ya os digo, y esto es tan cierto como todo el resto de cosas que os cuento, que aquel gato no era un animal corriente.
Pero el Señor Gold cerró la puerta antes de que el gato pudiese entrar y esconderse de los peligros que le acechaban.
¿Adivináis con quien se encontró el gato entonces? Pues os lo diré. Se encontró nada más y nada menos que con la más infame de entre todas las personas de Storybrooke, la alcaldesa, Regina Mills.
Aquel gato dejo de seguir a Mr.Gold ya que intuia que la alcaldesa, era una mujer muy poderosa y no solo gobernando la ciudad.
Así que el pequeño gato misifú, como era un interesado y quería vivir a sus anchas en un paraíso de cojines blanditos y mucho wishkas le cortó el paso a Regina y comenzó a restregarse en sus piernas.
Pero la Reina, que como sabemos tiene el corazón oscuro como la más tétrica de las noches sin luna, no dudó en apartar al gato de una patada y seguir su camino. En aquel momento, Henry paseaba con Emma, así que aquel gato fue a buscar consuelo en ellos. Pero todo hay que decirlo, y es que el gato misifú era un tío avispado, así que se restregó un rato alrededor de sus piernas y cuando una persona salió de la tienda del señor Gold salió corriendo y entró en la tienda sentándose sobre el mostrador y mirando al anticuario con cara de ninja. El anticuario no podía soportar que aquel felino invadiera su tienda, así que lo miro con cara de pocos amigos, con la intención de echarle del local. No obstante, el gato no pensaba irse, por lo que usó sus técnicas ninja para mezclarse entre una colección de gatos de porcelana, sospechosamente parecidos a él. Y ¿Cómo lo solucionó el bueno de Gold? Como todo lo demás: a bastonazo limpio que te crió. Pero en el momento quiso arrasar la estantería de los gatitos Bella bajó diciendo que había roto aguas y que tenían que correr al hospital.
Mr Gold, corriendo, dejo el palo con el que iba atizar a los gatos, fué en busca de su abrigo y agarró a Bella por el brazo y fueron hasta el coche. A toda prisa que conducía Gold, llegarón en menos de dos minutos al hospital. Al llegar a las puertas del hospital, vieron al Dr. Whale intentando ligar con una de sus pacientes, esta le estaba dando calabazas. Pero dejó su ligoteo cuando escuchó a Belle gritar como una loca poseída, la montó en una silla de ruedas y corrió a toda pastilla por los pasillos del hospital y Gold iba detrás corriendo y cojeando al mismo tiempo y acordándose de todos los antepasados de Whale. Todo el que estaba por el pasillo del hospital cedía el paso al doctor ya que veían que tenía mucha prisa, hasta que llegaron a la sala donde Belle daría a luz. Al momento, atendieron a la jovén, algunas de las enfermeras no dudaron ni un segundo en atender a la hermosa embarazada.El Hada Azul/Madre Superiora, también estaba allí, para ver nacer a la niña de Bella y darle regalitos. La sala de partos estaba llena de tensión, Mr. Gold estaba al lado de Bella dandole la mano en todo momento. Whale abrió las piernas de Bella para que diese a luz al niño y, de pronto, entró Emma vestida de sevillana con el gatito misifú en la cabeza y apuntando a Gold con una porra en la entrepierna. La confusión reinaba aquella sal, pero las enfermeras se impusierón echando a todos, excepto a Mr.Gold, su amada y al doctor ya que el momento más esperado llegaba. Cuando se escuchó el llanto de la recién nacida se oyó un sonoro ¡plaf! en toda la sala porque Gold se había caído redondo. Bella se veia resplandeciente con el recien nacido en brazos, al levantarse Gold no pudo evitar sonreir a Bella.
Pero el gato misifú, que parecía que no se rendía nunca, se coló por la ventana del paritorio que el brillante Whale había dejado abierta, y se subió con toda su chulería, sí, como estáis leyendo, chulería gatuna, sobre la cabeza de Belle, haciendo a la pobre y recién madre, acongojada, soltar un chillido.
Aquel gato provoco una especie de nube morada de la cual se vio envuelto, al momento detras de Belle, se vio que aquel gato era en realidad Cora. Ni más ni menos, era ella, quería ser la primera en ver al recien nacido. Así que se acerco al bebé con una mirada felina y le sonrío por lo que la pobre criatura se echo a llorar. Una nube morada cubrio la sala, el gato habia desaparecido en su lugar aparecio Cora con una mirada perversa sobre el bebé. No dudo ni un ápice en lanzar una maldición sobre el bebé pero antes de que lo hiciera Mr. Gold se lanzo sobre ella.
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