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She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

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She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Miér Oct 24, 2012 10:07 pm

“She calls out to the man on the street
"Sir, can you help me?
It's cold and I've nowhere to sleep,
Is there somewhere you can tell me?"


Another day in Paradise, Phil Collins

Libertad. Es una palabra tan prodigiosa, potente y fuerte. Libertad. A todo el mundo se le llena la boca con ese nombre. Libertad. Tenemos libertad. Sí. Bella tenía libertad, y eso debería ser algo maravilloso. Bella podía sentirla y hasta olerla. Cuando salió de aquel psiquiátrico, cuando aquel hombre la sacó de allí, y después se marchó, lo primero que hizo la castaña fue llorar. ¿De felicidad, de incertidumbre? No lo sabía. Sólo quería llorar. Por fin, después de 28 años encerrada en aquel lugar, había salido al mundo exterior. Durante años y años había imaginado aquel momento, atesorándolo en su imaginación como la cosa -la única cosa- valiosa que tenía. Durante 28 años, su meta, o mejor dicho, su esperanza, había sido volver a contemplar, aunque fuese una vez, el mundo exterior del que había estado privada tanto, tantísimo tiempo. Y ahora estaba en él. Y se daba cuenta de que era un mundo desconocido, raro. Se sentía extraña allí. Y por un momento, un instante fugaz, se le pasó por la cabeza volver a su escondite, a su jaula. ”No. No. Jamás. Sé valiente, sé valiente”

El señor Gold. Se grabó el nombre a fuego en su mente. Eso fue lo que le dijo el hombre que acudió a sacarla de allí. Sin más explicaciones. Los motivos, las causas por las que Jefferson -así dijo que se llamaba- la sacó de allí no las sabía, porque él no se las contó. Pero daba igual. Ahora todo eso daba igual. ”Señor Gold”. ¿Cómo era? ¿quién era? ¿y por qué le iba a importar lo que le podía suceder a aquella jovencita castaña y zarrapastrosa? ¿la querría? ¿la querría ayudar?

Cruzaba la calle. Esos monstruos de metal le rugían, le silbaban sin compasión Unas luces rojas, verdes y amarillas en lo alto de un cielo gris, casi negro. A veces la gente dentro de esos monstruos de metal le gritaban cosas sucias, con desaire y menosprecio, pero la mayoría del tiempo hacían como si no existiese. ¿Quién se iba a preocupar de ella, una joven escuchimizada y desaliñada, que parecía más bien una sombra entre los callejones?

Bella preguntaba a las gentes. ”¿Conoce al señor Gold? ¿Sabe donde puedo encontrar al señor Gold?” Pero nadie le respondía. Algunos le lanzaban miradas soberbias, otros ni se molestaban siquiera en eso. Bella se preguntó entonces en qué mundo había venido a acabar, y de lo mucho que difería a lo que se había imaginado.

Pasaron horas -o al menos para Bella fueron horas-, de total desconcierto y confusión. Todas las calles y edificios le parecían iguales. Pero Bella no se dejó llevar por la desesperación. No ahora que era libre. Sin saber cómo había llegado hasta allí -caminando y caminando, ¡cómo si no!- Bella lo vio. Un gran cartel, con letras de oro y caligrafía impecable. ”Mr. Gold Pawn's Shop”.

”¿Es aquí? ¿De verdad he llegado?”. La joven castaña entró, y una campanilla anunció su presencia. En el momento en el que la joven puso un pie en la tienda, una nostalgia y melancolía extraña la sobrecogió. Y por un momento, fue incapaz de desviar su atención a otra cosa que no fuera todas las maravillas que había allí dentro. Y ahí, detrás del mostrador, se encontraba un hombre con traje, y que portaba un bastón. Parecía concentrado en unos papeles que había sobre el mostrador.

-Perdone, ¿es usted el señor Gold? -inquirió la joven castaña. Y millones de preguntas se agolparon en su cabeza. ”¿Estará dispuesto a ayudarme? ¿Por qué iba a querer ayudar a alguien a quién ni siquiera conoce?” ¿Quién, en su sano juicio, iba a ser capaz de acoger en su casa a una vagabunda como ella?


Última edición por Bella French el Jue Nov 15, 2012 8:18 pm, editado 1 vez


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Miér Oct 24, 2012 10:40 pm

off- he amado que hayas escogido esa canción...es mi favorita:

Otro día más. Uno nunca se hubiera imaginado lo eterno que se iba a hacer todo estos días en los que debía tener todo bien atado para que Emma rompiese la maldición. Había momentos en los que deseaba volver a perder la memoria, volver a ser un ciudadano más, un ignorante que tan solo tenía como objetivo único aquel que había implantado en su mente la malvada reina. Otras veces me alegraba de haber recuperado la memoria al llegar la salvadora al pueblo, así podía maquinar todo lo que debía pasar para que ella terminase finalmente con esta maldición, sería como ponerme en libertad. Pero aún faltaba mucho para eso y, por mucho que yo quisiese tener mi magia y acelerar el tiempo, no había magia en esta maldita ciudad, ni en este mundo al completo.

Al menos la tienda me distraía lo suficiente, la tienda y mi investigación sobre el paradero de Bae. Justamente hoy había estado bien distraído dado que habían llegado por correo unos nuevos documentos que aclaraban algo sobre el paradero de mi chico. Llevaba leyendo dichos papeles un buen rato, incluso se me había olvidado poner el cartel de "CERRADO" en la puerta pese a que había pasado, con creces, el horario de costumbre. No fue hasta que escuché la conocida campanilla que no me di cuenta de eso.

- Sí, pero la tienda está cerrada, vuelva mañana - gruñí sin levantar la mirada de aquellos documentos anotando algo con un bolígrafo en el pie de pagina, distraído . Hubo algo en su tono, algo en el ambiente incluso, que me obligó elevar un poco la mirada para ver quién era aquella mujer que había entrado. Quizás fuese aquello que la gente llamaba destino o quizás simplemente era cosa del amor verdadero.

Mis ojos se posaron en ella una vez antes de volver a mirar los papeles, pero una vez que mi mente fue consciente de lo que acababa de ver la miré de forma brusca soltando un jadeo de sorpresa y mirándola completamente boquiabierto. Me quedé petrificado en mi sitio, mirándola cual besugo, durante un minuto completo. Mi mente no daba crédito a lo que era evidente que estaban viendo mis ojos ¿Qué clase de brujería era esta? ¿Quién había osado vestirse como ella? Parecía real ¿Era real? ¿Se había quedado dormido mientras leía los papeles? ¿Por qué aparecía ella en su sueño vestida como si hubiese estado en un hospital? Demasiadas preguntas, y si no era capaz de hablar, pensar o incluso respirar con tranquilidad, no iba a obtener ninguna respuesta ¡¿Pero como pretendía el mundo que él pudiese hacer algo cuando tenía en frente mio a alguien que se suponía que estaba más bien en el mundo de los muertos?!


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Vie Oct 26, 2012 7:36 pm

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OFF: Siii, esa canción es un temazo. Y justo la parte que he puesto en el primer post creo que pega muy bien para esta situación xDDD

Un cruce de miradas con aquel hombre. Algo en el interior de Bella le decía que debía saber quien era, que debía sentir algo. Pero para Bella, la Bella de ahora, era sólo un desconocido. Un desconocido que, al parecer, estaba dispuesto a ayudarla, o eso le habían dicho. Por un momento, pensó que soltarle aquella parrafada inútil estaba fuera de lugar, que no era posible que aquel señor se ofreciera a acogerla simplemente porque sí. Que debía ir a otro lado. Pero, ¿a dónde? ¿a dónde podía ir la castaña? No había ningún lugar para ella, éste era un mundo extraño, del que había estado privada toda su vida. No sabría por donde empezar con tanta rareza.

Al principio, el hombre no se molestó ni en levantar la vista. Claro, ¿quién se iba a molestar en mirarla? Como las personas de la calle, para ellos, Bella algo así como un espectro, que pasaba desapercibida, porque no iba con ropas bonitas, ni tenía un pelo lustroso. Era sólo una vagabunda más, pidiendo dinero, comida o lo que fuera. Bella se sentía incómoda, y quería irse de allí. Escapar. Correr. Huir. Pero sus pies se lo impedían, ¿eran sus pies o algo más fuerte?

La segunda vez que la miró, el hombre quedó mudo. Con pasos suaves, Bella se acercó un poco más al mostrador. ¿Era esa la distancia correcta? ¿debería acercase más, menos tal vez? ¿le parecería al señor Gold que estaba siendo mal educada? Nadie le había enseñado nunca a Bella cómo comportarse, porque nunca había tenido necesidad. El único contacto humano que había tenido en los 28 años que llevaba encerrada en aquel hospital habían sido con los médicos y con las visitas de una tal Regina Mills. ¿Lo estaba haciendo bien? ¿y si no la quería?

-Yo... he... lo siento. No sé por dónde empezar -el tono de su voz le sonaba raro a sus propios oídos. Demasiado tiempo en silencio-. Me han mandado aquí. Jefferson, dijo que se llamaba Jefferson. Él me sacó de dónde me tenían encerrada, y me dijo que viniera a buscarle -bajó la mirada, jugueteando con sus dedos. Estaba nerviosa. O tal vez era una manía que había adoptado en el psiquiátrico-. Pero yo no quiero molestar... -se apresuró a añadir. Si él decía que no, que no iba a prestarle su ayuda, que no tenía por qué hacerlo, y que no quería más complicaciones, Bella lo entendía, porque aquel señor no le debía nada.



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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Vie Oct 26, 2012 11:15 pm

Off: Phil Collins es dios *__*

Era un sueño, estaba claro que era un sueño y ella iba a desaparecer en cuanto yo la tocase. De no ser porque no había magia en este mundo, hubiera pensado que alguien se estaba haciendo pasar por ella, una poción de cambio de identidad, sin duda alguna. Pero lo único que me quedaba era pensar que estaba soñando, delirando como tantas otras veces, salvo que esta vez mi sueño no la tenía a ella en ese hermoso vestido dorado, o en ese coqueto vestido azul cielo. Esta vez yo era Gold y no Rumpelstiltskin. Esta vez mi mente estaba reproduciendo una escena muy diferente. Irónico pensar que éste hubiera sido nuestro encuentro.

Sin embargo, ella se movió, caminó hacia el mostrador y yo me quedé con la mirada posada en ella aún completamente estupefacto. Y habló, y mi mundo se derrumbó nuevamente ¿Jefferson? ¿Qué hacía ese sombrerero loco metiendo las narices en mi sueño? Y de nuevo, las dudas. El rostro de Belle, su mirada perdida, sus gestos nerviosos, incluso su tono de voz, no se correspondía con mi imagen de ella. - NO... no... E-está bien... uuh... - Mi elocuencia se había ido muy lejos. Mi mente tan solo gritaba una cosa "Es real. Es real. Es Belle y está aquí de verdad. Es real"

Tenía que tocarla, tenía que saber si no se iba a desvanecer en cualquier momento, tenía que hacer más real todo esto. Lo necesitaba. Así que, antes de que me diese cuenta, había tomado el bastón y estaba rodeando el mostrador para acercarme a ella. Antes de que me diese cuenta tenía una mano tocando su hombro, apretándolo, notando el calor que emanaba de su cuerpo. Antes de que me diese cuenta, había sumergido su pequeño y frágil cuerpo en mis brazos, su olor, su calor me envolvieron al instante. Era ella. No estaba soñando. Y ella no estaba muerta.

Me separé de repente, con ojos brillantes y mirándola fascinado. - Disculpe... Yo... No sé lo que me ha pasado- ¿¡En qué había estado pensando?! Ella no me recordaba, ella no era la Belle que estaba enamorada de mí ni viceversa. Su mirada confusa no era más que un tortuoso recuerdo. - ¿Q-que te dijo Jefferson? ¿Por qué te envió a mí? - pregunté recordando lo que había dicho. El sombrerero había sabido que estaba viva, debía sospechar que yo poseía mis recuerdos ¿Qué querría a cambio de ésto?


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Lun Oct 29, 2012 8:31 pm

Por extraño que pudiera parecerle a cualquiera, sentir el calor de aquel extraño mientras la abrazaba era reconfortante. Y fue entonces cuando la castaña cayó en la cuenta de que no había sentido el tacto de ningún otro ser humano en el tiempo que llevaba encerrada en el psiquiátrico. Se sentía rara, extraña, sorprendida. La joven se quedó allí, quieta, inmóvil mientras el hombre la tocaba, y la rodeaba con sus brazos. La expresión de él era un cúmulo de emociones que la castaña no había averigüado todavía. Bella no quería que el abrazo se acabase, pero no lo supo hasta que el hombre se despegó de ella. ¿Qué clase de... cosa extraña era ésa? Era de locos. El señor Gold era un completo desconocido. Y sin embargo, sin embargo... Había algo familiar en ese gesto, en esa manera tan delicada de cogerla -como si se fuera a romper-que hizo que a la castaña se le encogiera el estómago de pura emoción. Pero esa sensación sólo duró unos segundos, fugaz como todos ellos.
-Perdone. ¿Le conozco? -inquirió, aún a sabiendas de que la pregunta en sí tampoco tenía demasiado sentido.

El señor Gold se apresuró a disculparse, y el abrazo se evaporó en el aire, en el tiempo. Y algo en el interior de Bella se evaporó también. Porque había sido el primer abrazo que había recibido en 28 años.
-Él... Jefferson me dijo que acudiese a usted, que usted podría ayudarme -"Ahora tienes que hacerme un favor, Bella", le había dicho. Un nombre. Otro nombre más. Tenía que decir otro nombre más. Bella no sabía cual era la intención del tal Jefferson con todo aquéllo, tampoco había hecho demasiadas preguntas porque ella sólo podía pensar en que la estaban dejando libre. "Dile al señor Gold que Regina te mantuvo aquí cautiva. Díselo. Es importante, Bella"-También me dijo que le dijese que Regina Mills es la responsable -"la responsable de que haya estado encerrada tanto tiempo". Recordó a la mujer de porte distinguido y mirada severa que solía hacerle visitas, y también se acordaba de sus palabras malintencionadas camufladas con una sonrisa y una manzana. Miró al hombre interrogante-. ¿Tiene algún sentido para usted?

-Entonces, ¿podrá ayudarme? -preguntó, y su tono de voz era una mezcla de esperanza y súplica-. A cambio haré todo lo que me pida, trabajaré para usted si es necesario. No quiero causar demasiadas molestias, pero tampoco tengo ningún otro lugar al que acudir.

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OFF: No he podido evitar poner lo del "Do I know you?" *____________*"


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Lun Oct 29, 2012 9:54 pm

Estaba azorado. No, azorado no era la palabra correcta, más bien estaba aterrorizado. Hacía siglos, literalmente, que no sentir aquel terror, aquella cobardía recorrer mi cuerpo como lo estaba haciendo ahora que estaba frente a la mujer que había logrado llegar casi tan hondo en mi corazón como solo había podido mi hijo. Y sí, estaba atemorizado porque su presencia aquí iba a traer más problemas que alivios, porque ella no me recordaba, porque iba a ser el blanco de los ataques de Regina y porque, sin duda alguna, iba a ser mi perdición. La Reina había estado a punto de vencerme usándola una vez, había salido impune - con un corazón roto nuevamente - de aquella. Sin embargo, esta vez no podría volver a pasar.

- No, no me conoce... Disculpe, no esperaba que viniese nadie... Y yo... - Callé. No había una excusa real para lo que había hecho. A sus ojos, un completo desconocido se había abalanzado hacia ella, la había abrazado como si fuese un pilar de salvación, y ahora la seguía mirando con los ojos medio encharcados en agua.

Poco a poco, a fuerza de parpadeos y de pensamientos negativos, pero sobretodo a fuerza de recordar que ella no tenía ni idea de quién era yo, logré controlar el torrente de sensaciones que habían estado fluyendo por mi interior desde que había escuchado su voz. A fuerza de eso y de la explicación que ella me había dado. Sin duda alguna, yo había tenido razón. La idea de soltarla había sido exactamente con el fin de que yo me hiciese cargo de Regina. Escucharlo de sus labios, solo fue una confirmación - Sí, tiene sentido... Iré a hablar con él para que me lo aclare mejor - Porque ahora mismo la prioridad era ella, ponerla sana y salvo en... ¿mi casa? Sí, contarle que ella seguía viva a cualquier persona significaría que Regina podría escucharlo y eso comenzaría la cacería de la ojiazul. No, no podía, no tan pronto.

- Claro que te ayudaré... De lo que vayas a hacer a cambio hablaremos mañana ¿de acuerdo? - Me moví para apagar las luces, dejando los papeles bajo el escritorio, en uno de los cajones. La tienda quedó iluminada tan solo con la luz de la farola que había en la calle. Solo podía distinguir el contorno de la joven y temí entonces que fuese ahora, en este momento en el que la había perdido de vista, cuando se evaporase. Mas no lo hizo, seguía mirándome pese a que ella debía ver lo mismo que yo de ella, solo la silueta. Esto seguía sin ser un sueño macabro - Tengo una habitación libre en mi casa, puedes quedarte allí esta noche... Si no te importa... Debes descansar - Comenté acercándome a ella. Le hice un gesto con la cabeza para que me siguiese, abriendo la puerta y esperando que ella saliese. Miré a un lado y otro de la calle, nervioso, paranoico, más bien. Estaba despejada.

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off: me pasó lo mismo con el efusivo abrazo de Gold


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Miér Oct 31, 2012 2:08 am

Su casa. Aquel hombre le estaba ofreciendo su casa. "Con una habitación. Una habitación de verdad". No esas cuatro paredes grises, mustias y apagadas. Una habitación con más de 30 centímetros cuadrados. "Descansar". Bella necesitaba, ¿qué necesitaba? Aquello era raro, surrealista. Su mente todavía no había podido procesar todo aquello. En cualquier momento... en cualquier momento se despertaría, o aparecerían los enfermeros para llevársela, o puede que al día siguiente el señor Gold los llamase él mismo para llevársela. Puede que el tal Jefferson no fuese más que otro loco más, y que nada de todo lo que había pasado en las últimas 13 horas tenía sentido.

Pero, ¡criatura! Claro que lo tenía. Todo el sentido del mundo, porque nadie en Storybrooke da una punzada sin hilo. "Sólo tiempo al tiempo, pequeña Bella". Tiempo al tiempo y, si todo salía bien, todo aquel sufrimiento cobraría un nuevo significado.

La castaña siguió al hombre y lo acompañó hasta la puerta. Él iba primero. No se le escapó a sus curiosos ojos azules que el señor Gold parecía nervioso por algo. No, por algo no. ¡Por todo, más bien! Y aunque ella no lo supiera todavía, su llegada había puesto su mundo patas arriba. Su gran juego de ajedrez, donde los habitantes eran las fichas, tenía ahora un nuevo participante. Una visita inesperada, ciertamente, para la Bestia.

Ya no había monstruos mecánicos en la calle. Ya no había nadie en la calle. La noche parecía habérselos comido a todos, y el frío de Storybrooke empezó a hacer mella en el ambiente, con esa niebla espesa y densa. Bella no supo calcular cuánto tiempo había pasado desde que salieron de la tienda hasta que llegaron a la casa del señor Gold. Era una casa magnífica, y no había visto ninguna otra igual en las pocas horas que había estado recorriendo las calles de la ciudad en busca de la tienda de antigüedades.

Entraron en el hall, y la impresión de la castaña fue mayor. Quizá no fuera consciente, pero por un momento, ese gesto se asemejó a aquel que hubo puesto la primera vez que la princesa Bella entró en el castillo de la Bestia... en esa otra vida, su verdadera vida.
-Es... es preciosa -comentó, casi extasiada. Y de pronto sintió como si no fuese merecedora de estar en aquel lugar tan lujoso. ¿Cómo iba a encajar una muchacha de pelo zarrapastroso y ropas en holgadas en un sitio como aquel? Esa casa debería estar reservada más bien para una... para una princesa-Es la primera casa que veo desde hace... desde hace 28 años -repuso, como si no se hubiese creído el tiempo que había estado encerrada hasta que hubo pronunciado la cifra en voz alta- ¿Vive solo?

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OFF: Espero que no te moleste que haya movido un poco tu personaje, lo he hecho para ir avanzando. Pero si quieres que lo modifique sólo dímelo y lo edito ^^


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Miér Oct 31, 2012 4:50 pm

Por un momento, pensé que se negaría. Al fin y al cabo yo no era más que un desconocido al que le habían mandado buscar, aquel hombre que la había salvado podía ser otro loco más, ella no tenía ni idea si él o yo éramos buenas personas. Sin embargo, la castaña era demasiado valiente, demasiado confiada o, quizás, siempre había sabido ver a través de las personas. Por eso había conseguido ver a través del monstruo, por eso ahora confiaba de nuevo en un extraño que le estaba ofreciendo su casa.

Llegamos en coche a mi casa, aparcando en frente de ésta y de nuevo abriendo la puerta para que ella saliese. Esos actos de "gentleman" solo me podían salir con ella. Sus ojos brillaron al ver la inmensidad de mi casa color salmón y no pude evitar que en mi interior algo se contrajese, el recuerdo de ese mismo rostro, mirando mi enorme castillo rodeado de montañas nevadas, me vino a la mente. Los recuerdos dolían.

Entramos y su rostro se mostró más fascinado aún. La verdad, es que Regina me había proporcionado una casa bastante amplia en comparación con la de la mayoría de los habitantes del pueblo. No tan inmenso como mi castillo pero grande. - Gracias - respondí sorprendido porque aún mi voz tenía un tono de desconfianza en ésta, como si me diese miedo de decir cualquier cosa que fuese a hacer que me despertase del sueño.

28 años ¿Ella era consciente del tiempo? ¿Había sido capaz de contar cómo el tiempo había pasado? Ahora era yo el que la miraba sorprendido, porque eso no era normal. Nadie en el pueblo era consciente del paso del tiempo, no hasta que Emma había llegado, nadie cumplía años, nadie envejecía, nadie abandonaba la rutina, nadie era capaz de responderte preguntas relacionadas con el paso del tiempo. Sin embargo, ella, inteligente como siempre, era capaz de calcularlo. - ¿28 años? Ni siquiera debes tener esa edad... - No, de hecho ella era más joven y pronto se daría cuenta de su error y pronto comenzaría a replantearse esa cifra en su mente. Quizás, pronto ella recordaría, pero eso sería mucho pedir. Sería imposible.

- Sí, vivo solo... Yo... - Tiré de los recuerdos de Gold, notando como cada vez era más fácil hacer la separación. Ya llevaba dos semanas la rubia aquí, dos semanas con mis recuerdos. - ... No estoy casado - Que oportunos recuerdos, ni casado ni con hijos, irónica la vida que me había dado la reina. Una casa tan grande y solitaria para un hombre poderoso y solitario. - ¿Subimos? - dije moviéndome hacia la escalera, otra ironía de Regina dada mi cojera, y esperándola sobre el primer escalón. - Te mostraré tu habitación y si quieres puedes ducharte y... - ¡Ropa! No tenía ropa para ella. - ... Puedo prestarte algo para ponerte.

Spoiler:
off: No pasa nada y perdona por la biblia, me cogiste inspirado.


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Vie Nov 02, 2012 12:07 am

¿Qué era eso que sentía? ¿Aquellos que subía por sus pies, recorría su espalda y acababa en su cabeza? Ah, sí; era calor. Hacía muchísimo tiempo que Bella no experimentaba esa sensación. El calor de una hoguera, de una estufa, o el calor de un hogar. En la habitación del psiquiátrico siempre hacía frío, y daba lo mismo lo mucho que los enfermeros subiesen la temperatura del calefactor. Esa habitación siempre estaba helada. ¿Era la habitación o era ella misma la que había estado sin calidez en las venas? LLegó un momento en el que Bella llegó a dudar, porque la mujercilla esmirriada del psiquiátrico poco tenía que ver con la Bella de verdad, tal como la Bestia la recordaba. El frío y ese convencimiento de su propia locura le habían absorbido las fuerzas hasta un punto casi extremo. Casi nada quedaba de esa vitalidad que la caracterizaba. Pero algo aquella tarde se había vuelto a reactivar, porque al fin y al cabo, Bella seguía siendo Bella. Tan soñadora, curiosa y enérgica como siempre había sido; lo único que hacía falta era que ella misma empezase a... recordar

Bella lo miró con cara curiosa. "¿ni si quiera debes tener esa edad?", había murmurado. ¿Qué quería decir con eso? Sin embargo, la castaña no dijo nada. No le dio tiempo a decir nada, porque la conversación cambió de rumbo. "Solo. Vive solo" Bella supo al instante que a él no le gustaba esa situación. "Es una casa muy grande para estar solo" Aunque en sus gestos siempre parecía convincente, seguro de todo lo que decía, del lugar donde pisaba, como si él entendiera algo que los demás eran incapaces de entender. Pero a la joven castaña no se le escapó ese pequeño deje de amargura en la voz, ese pesar. Y de repente le sobrevino el absurdo convencimiento de que tenía que hacerle compañía. Le daba la sensación... la sensación de que sería capaz de leer la mente de aquel hombre sin a penas esfuerzo. Como si ya... "Como si ya lo conociera de antes". Pero esa idea se le esfumó rápidamente de la cabeza. Qué tontería, ¿no?
-Bueno, no se preocupe. Ya no estará solo -ladeó una sonrisa; resplandeciente, sincera y sencilla. No supo exactamente de dónde le habían salido esas palabras, sólo necesitaba decírlas.

La joven castaña siguió a su anfitrión y subieron las escaleras. El piso de arriba era algo más oscuro que la entrada, porque la mayoría de las cortinas estaban tapadas. Bella percibió que había más una de habitación, y que casi todas ellas tenían la puerta cerrada. Sí, soledad era la primera palabra que se le venía a la cabeza. Soledad y tristeza.

Justo al final del pasillo, había una puerta semi abierta, que el señor Gold terminó de abrir invitándola a entrar. "¿Es ésta? ¿es ésta mi habitación?" Era una habitación muy grande, al estilo colonial, con la cama con el dosel más bonito que Bella había visto (¡cómo si la joven hubiera visto muchos doseles a lo largo de su vida en Storybrooke!), y de nuevo se sintió pequeña allí en comparación con la belleza del cuarto. Era más de lo que estaba acostumbrada. Miró de nuevo al señor Gold. "¿Por qué yo?"
-Es... es la habitación más grande que he visto nunca -dijo, y de pronto, soltó una risa; cristalina, clara y pura. Dios mío, ¿cuánto hacía que no se había reído? Se acercó con energía a las ventanas y abrió las cortinas. La luz era preciosa. Se sentó en la cama, tanteándola, sus manos tocaron el suave tacto del edredón-Me encanta el color de las sábanas. Y creo que con unas cuantas rosas la habitación quedará perfecta -"Rosas, siempre rosas"- Muchas gracias por lo que está haciendo. No creo que mucha gente estuviese dispuesta a acoger a una... a una desconocida en su casa -dijo conmocionada.

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OFF: No te preocupes! Como si eso fuera algo malo! Viva la inspiración! xDDD Por cierto, FAIL lo del tiempo. No había caído >.< Pero bueno, imagino que podemos explotarlo un poquillo para la trama xD


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Vie Nov 02, 2012 1:25 am

Era cruel. Ella no era ni siquiera consciente, pero todo esto me estaba dañando demasiado. Mis recuerdos se remitían a nuestra vida en el castillo, a como ella había mirando con aquellos ojos azules ansiosos de conocimientos, todo lo que había allí al igual que estaba haciendo ahora en mi casa. Y lo peor no era eso, sino sus palabras. Su promesa de no dejarme solo a partir de ahora. Su mera presencia me dolía, porque ella no era más que un fantasma de la que había sido la Bella que yo había conocido. Y sin embargo, era ella y yo seguía volviéndome débil, incómodo, nervioso, tímido a su lado. Yo dejaba de ser El Oscuro, dejaba de ser Mr. Gold y frente a ella era ese asustado hilandero que había vivido en mi cuerpo hacía poco más de tres siglos.

- Puedes tutearme si quieres... - Fui a llamarla Belle, pero recordé que aquí todos teníamos un nombre diferente, un nombre irónico como toda nuestra existencia en este mundo. Ella, de apellido French probablemente al igual que Moe, debería llamarse de otra manera. - No me has dicho tu nombre - le informé mirándola con una sonrisa suave en mis finos labios. Debía ser para ella todo demasiado confuso, un desconocido que ni siquiera sabía su nombre, le estaba ofreciendo vivir en su casa a cambio de nada.

La conduje hasta su habitación, había algunas libres, la mayoría lo estaban. Pero mi mente pensó de inmediato en la del fondo del pasillo, era la única de las habitaciones que tenían cama con dosel, estaba decorada de aspecto rústico al igual que toda mi casa y aquella cama completaba el paisaje haciendo que pareciese como si fuese su habitación en mi castillo.

- Me alegro que te guste - dije mirándola sonriente, su risa había sido música para mis oídos y juraba que era capaz de vender mi alma al diablo de poder escucharla de nuevo. - Podemos comprar rosas - Y ropa, y zapatos, y cosas de aseo, y cosas de mujeres y... ¿Cómo iba a poder hacerlo solo? Jefferson, él podría ayudarme con eso.

Hice un gesto con mi mano restándole importancia a mi supuesto altruismo al ayudarla. Al fin y al cabo yo tenía mis razones y si hubiera sido otra persona la habría enviado con las monjas para que buscase caridad en el corazón de otros porque en el mio estaba exinta. - Bueno, Jefferson es mi amigo, si eres una conocida suya entonces lo eres mia - dije zanjando el tema. Muy irónica toda la frase ¿Jefferson amigo mio? ¡JA! Yo era una bestia, un monstruo... El Oscuro no tenía amigos.

- El baño es la puerta contigua, pudes usarlo para ducharte y mientras buscaré algo que puedas ponerte ¿de acuerdo? - comenté al rato, inquieto, necesitado de hacer algo para controlar las ganas que tenía de volver a sumergirla entre mis brazos y hundir mi nariz aguileña en su enmarañado pelo.


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off: pensé que lo habías dicho queriendo jajaja bueno, pudimos solucionarlo asi que... perfecto!


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Dom Nov 04, 2012 5:42 pm

Él le había pedido un nombre. Su nombre. Y sin saber por qué, aquella simple pregunta la dejó traspuesta. No porque no lo supiera, si no porque durante todo aquellos años nunca nadie se había preocupado demasiado de cual era su nombre real. Los enfermeros solían llamarla "paciente", o "452", que era el número de la celda donde la tenían retenida. Para ellos, Bella era sólo una más. Y hacía tanto que no se dirigían a ella por su nombre de pila que creyó haberlo olvidado. Total, ¿qué más daba? Un nombre sólo era un nombre.
-Isabella. Isabella French -"Isabella French. Paciente Nº 12987. Celda 452". Éso era lo que ponía en la pulsera de su muñeca.

Pero ya no habría más pulseras, ni más camas frías, ni colchones duros, ni goteras, ni viviría entre cuatro paredes. Y nunca más sería la Paciente Nº 12987. Porque, por algún extraño motivo, por algún afán caprichoso del Destino, ahora tendría la oportunidad de una vida, aunque fuese una ficticia. Éso era mejor que a lo que estaba sometida; las manecillas del reloj habían empezado a rodar de nuevo, todo en Storybrooke estaba empezando a cambiar, y Bella podría volver a ser Bella de nuevo, o al menos en parte.

-Os debo mucho. A él por haberme sacado de allí, y a ust... a tí, por haberme ofrecido tu casa -ladeó una sonrisa, comprobando lo bien que le sentaba tratarlo sin formalidades.
Pero todo le seguía pareciendo extraño. No estaba acostumbrada a que le ayudasen sin a cambio de algo. El mundo no funcionaba así, todo tenía un precio. ¿Tendría ella que pagar uno? ¡Ah, pues tal vez sí! Pero no un precio en monedas de oro y plata, eso no valía demasiado. El precio de Bella sería el sufrimiento; la aflicción de ver a su ser más querido presa de un castigo abominable, y lo más abominable de todo es que la Bestia no quería librarse de él. Pero para todo eso todavía falta tiempo... Lo primero es lo primero, volvamos a la estrofa.

Bella asintió, y mientras el señor Gold salía para buscarle algunas ropas que pudiera ponerse, la castaña entró en el baño. Si alguna vez había visto un baño que no fuese el de la habitación del centro psiquiátrico, fue hace tanto tiempo que Bella lo había olvidado. Y la única imagen que la joven tenía era la de aquel aseo menudo, sucio y descuidado. Por eso, cuando entró en la habitación contigua, lo primero que pensó fue que debía estar soñando. Porque ese baño era casi tan grande como la habitación en sí, y en lugar de ducha le aguardaba una bañera gigante en la que podía caber perfectamente un caballo.

Con cuidado, casi con miedo de que se fuera a romper, Bella se acercó a la bañera, la puso en marcha y se libró de sus ropas. Sentir el agua caliente después de tanto, tantísimo tiempo casi le dieron ganas de llorar. Bella era consciente de cómo no sólo la suciedad se iba despegando de su blanquecina piel, con ella también se iban años y años de desesperación, de sueños intranquilos, de noches en vela, y de frío en el corazón. El agua se lo estaba llevando todo, y por fín, la castaña se sentía bien. "Bien". Y no sólo se debía a aquel baño purificador, también estaba él. Aquel peculiar hombre que la había acogido en su casa la hacía sentirse extrañamente a gusto. Como si durante todos aquellos años en el psiquiátrico había estado vacía, y ahora, que lo había encontrado, volviese a sentirse ella misma otra vez. ¿Qué significaba eso? Era una sensación de reencuentro extraña y sin sentido, pero que la hacía estar en suma calma.

Cuando las yemas de sus dedos empezaron a arrugarse, Bella salió y se envolvió en una toalla verde pálido que había al lado. Salió a la habitación -su habitación- y allí, encima de la cama, encontró un vestido doblado con perfecta delicadeza. El vestido en cuestión era de un azul cielo, de tirantes y acabado en encaje, y se veía tan bonito que hasta le daba un poco de miedo probárselo. Pero lo hizo, y encajaba en ella como un guante. Se miró al espejo; la joven castaña que tenía delante ya casi nada tenía que ver con la jovencita emparañada del psiquiátrico. Cada vez se parecía más a la princesa Bella y menos la Paciente Nº12987.

Por algún extraño motivo, Bella tenía la sensación de saber perfectamente donde se encontraba él. Dejó que sus pasos la guiasen hasta el sótano de la gran mansión. Bajó las escaleras con cuidado, agachando la cabeza para no tropezar. La habitación del sótano estaba igual de llena de objetos maravillos, tanto o más que en la propia tienda del señor Gold. Y sin saber tampoco por qué, los ojos azules de Bella se detuvieron un instante en una antigüa máquina de hilar de madera.
-¿Señor Gold? -llamó. De nuevo, ahí estaba él. Con aquel traje de cobarta, apoyado en su bastón de madera oscura- Siento molestar. Sólo quería agradecerte el vestido. Es... realmente bonito. Y se me ajusta perfectamente, ¿cómo... cómo has dado con mi talla? -inquirió entre curiosa y divertida, esbozando una sonrisa. Ni siquiera ella había sabido qué talla utilizaba, siempre acostumbrada a las batas y camisones del hospital.

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OFF: Y otra vez me disculpo por adelantado U.U' Espero que no te haya molestado que siguiese avanzando en la trama. Es que a veces se me viene la inspiración y me salen tochacooos xDDD. Pero ya sabes que si quieres que modifique cualquier cosa del mensaje, estoy a un MP, de verdad, que yo no tengo ningún problema, eh? xD Así que eso, que si quieres que haga algún cambio, tú sólo dímelo Wink


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Dom Nov 04, 2012 10:20 pm

Isabella. Su nombre apenas había cambiado y de inmediato me negué a llamarla por él, porque sabía que debía distinguirla, sabía que llamarla por su nombre significaría que en algún momento acabaría por llamarla Belle, no Bella, y mi mente acabaría por pensar que esa persona era la misma que había compartido la soledad de mi castillo durante poco más de un año.

- Señorita French, entonces - respondí como recuerdo más bien para mi mismo que para ella. Señorita French me haría recordar a Moe, a su tienda y a Storybrooke. Me haría recordar que ella no tenía constancia de que nuestras almas estaban destinadas a estar unidas para siempre, me haría poner los pies en la tierra, bajar de la nube en la que me encontraba desde que había visto sus perdidos ojos azules mirarme en mi tienda por primera vez en casi tres décadas. - No nos debes nada, no debías estar allí metida y solo hemos hecho lo que había que hacer, nada más - le aseguré. Yo era el que le debía mucho, por haberla hecho pasar por todo esto, por no haber podido aceptar que pese a que yo no era más que un monstruo malévolo, ella había conseguido ver a través de la máscara, descubrir al hombre y amarlo. Yo le debía mil disculpas por haberla rechazado, por haber creído que ella había sido manipulada por Regina ¿Pero cómo iba a poder confiar en que alguien podía amarme después de todo lo que había pasado en mi vida? No, esa no era excusa alguna.

Salí de la habitación con la cabeza sumida en tratar de averiguar si había algo dentro de mi enorme caserío que pudiera ella ponerse. Trajes, caros trajes de marca y camisas y corbatas de colores. Zapatos oscuros, siempre oscuros, tanto para el invierno como para el verano. Pijamas de seda fina para los meses de calor y otros de tela más gorda para cuando apretaba el frío. Habría alguna que otra camiseta. Pero nada femenino, no en mi armario y mucho menos en los vacíos armarios que adornaban las habitaciones desocupadas.

No fue hasta que no llegué al pasillo inferior que no me acordé del sótano. Pocas veces bajaba allí, era demasiado personal todo lo que allí había y los recuerdos que afloraban no eran nada gratos, prefería evitarlos. Solo había bajado dos veces. La primera al volver a tener mis recuerdos, el mismo día de la aparición de Emma, y la segunda cuando había decidido darle los walkie-talkies a Swan para que pudiese comunicarse con libertad con el pequeño Henry. Sabía que allí estaban objetos míos, mi rueca y mi pequeño laboratorio así como frascos con mis pociones todos ocultos bajo una tupida manta, también había objetos de Bae, su ropa y algunos juguetes viejos que había tenido en su infancia. Quizás también había cosas de Belle.

Pero por mucho que busqué, solo dí con un par de trajes. El hermoso traje dorado con el que la había conocido y su fino traje para dormir con el que nunca la había visto pero que yo mismo le había regalado junto con su habitación en mi castillo. Subí comprobando que seguía en la bañera, dejé el traje celeste sobre la cama y volví a bajar al sótano sin ser muy consciente de por qué me llevaban allí mis pasos. Antes de que me diese cuenta estaba mirando mi vieja rueca, la cual no había tocado desde que estaba en este pueblo. Mis pensamientos debieron de perderme durante un buen rato porque había anochecido más aún cuando escuché sus palabras en mi espalda. Me giré lentamente y me tomó todo mi autocontrol para no barrer su mirada por su cuerpo con hambre. - No lo sabía, lo encontré aquí pero... Debes tener frío, te daré uno de mis jerseys - murmuré con visible incomodidad. Cuanto antes se tapase, mejor para mí. Así que la tomé por el brazo con suavidad y la dirigí hacia afuera de la habitación. Caminando de vuelta al piso superior pero esta vez entrando en mi dormitorio.

Tomé uno que me estaba grande, más que nada porque yo no era muy ancho y quería que a ella le tapase algo, de color verde oscuro y se lo tendí. - ¿Quieres dormir o prefieres que te haga algo de comer? - pregunté atento con ella.


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off: No te preocupes, tus tochos hacen que yo escriba tochos y todos tan contentos xD


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Miér Nov 07, 2012 6:24 pm

Era como si, de repente, Bella se hubiese despertado del letargo al que había estado sometida aquel tiempo en el psiquiátrico. Era como si la Bella que había estado casi 28 años encerrada allí no fuese la verdadera Bella, y en realidad, aquella persona que ahora sonreía, y sentía, y soñaba, y volvía a tener aspiraciones fuese la Bella real. Poco a poco, empezaba a tomar consciencia de sí misma. Sentía cómo todo lo que antes le era extraño -como aquel hombre- le parecía de lo más cotidiano y... conocido. Por algún extraño motivo, estaba feliz. Sí. Felicidad. Una sensación rara, que muchos podrían confundir fácilmente. Pero no Bella, ella no. Porque la castaña había sufrido en sus carnes la pena más grande de todas, y por eso era ahora mismo tan consciente de lo que sentía. Nunca antes lo había percibido con tanta lucidez, o puede que sí, pero fue hace tanto, tantísimo tiempo que se le había olvidado.

El señor Gold la llevó de nuevo al piso de arriba, y le entregó uno de sus jerseys. La gruesa lana hizo el efecto esperado, y sumió el cuerpo de Bella en un calor acogedor. La castaña pudo sentir el olor que desprendía la prenda. Era un olor que le era conocido, familiar. Un olor de hacía muchos siglos. ¡Era el olor de la Bestia! ¡La Bestia de sus sueños! ¿Cómo podía ser eso posible?

Pensar... pensar que había sufrido tanto por la Bestia, aquel ser al que se sentía tan irremediablemente unida, y que no podía alcanzar. ¿ Y dónde estaba la Bestia ahora? ”Ya la tienes. Está aquí”, le dijo una voz, y por algún motivo, aquella afirmación procedente de la nada la sosegó, alzó la vista y sus ojos azules se cruzaron con los oscuros del señor Gold.

-Me gustaría cenar algo antes, sí -asintió con la cabeza, saliendo de su estupor inicial (el que le había provocado reconocer el aroma de sus sueños en aquella prenda de ropa). Quería dormir, pero también se sentía hambrienta. "Después podrás dormir". Hacía mucho que no dormía. En el psiquiátrico le daba miedo cerrar los ojos, porque no quería volver a soñar más con rosas doradas, ni dagas encantadas. Pero, de nuevo, todos esos temores se habían esfumado. Porque ya no estaba en el psiquiátrico. Ahora era libre. ¡Libre!. Y esa sensación de que había perdido algo había desaparecido también justo cuando llegó a esa casa, que a Bella más bien se le antojaba un castillo.

Llegaron a la cocina y los óvalos azules de Bella se iluminaron con sorpresa. Porque nunca antes había visto cosa igual. Un montón de cachivaches metálicos se apilaban en cada rincón de aquella sala. Algunos los conocía, otros no los había visto nunca, y otros sólo los había imaginado.

-¿Qué... qué es esto? -con su curiosidad habitual, Bella se acercó a una caja metálica apoyada sobre la repisa y empezó a inspeccionarla-Micro...ondas -leyó de la etiqueta lateral- ¿Así que esto es un microondas? Nunca había visto uno. Quiero decir que... en la celda donde estaba no había uno de éstos. Pero aquí no se puede meter nadie, es demasiado pequeño -se daba cuenta de que había muchas cosas que no entendía. ¿Cómo era éso posible? Ése era su mundo, debería conocerlo. Pero cada vez que intenaba hacer el esfuerzo de evocar algún recuerdo de su pasado, sus memorias se estacaban ahí, en esa jaula de grillos. Como si ése fuese el final del camino y no hubiese nada detrás. Qué locura. Los médicos lo habían achacado a su enfermedad, y llegó un punto en el que ni ella misma se veía con fuerzas de intentarlo otra vez. Recordó entonces otra vez las palabras de la mujer que venía a visitarla. "Estás sola, querida. Sólo me tienes a mí". Y llegó un momento en el que Bella pensó que la mujer tenía razón, porque nadie venía nunca a verla. Porque al parecer no tenía padre, ni madre, ni hermanos, ni ningún familiar que se interesase por ella. Bella sólo era una... una vagabunda. Pero ya no estaba sola, y ya no tendría que aceptar más manzanas de esa mujer. Porque ahora tenía al señor Gold, el hombre que la había refugiado en su casa sin pedir nada a cambio.






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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Miér Nov 07, 2012 7:27 pm

Era dificil verla así, debía acostumbrarme si es que esta persona que estaba en frente mio era real. Pero sería algo extraño, Belle siempre había iluminado la habitación en la que estaba con aquella alegría que derrochaba, había incluso iluminado el enorme salón de mi castillo sin apenas intentarlo. Y, lo más importante, había iluminado mi oscura alma con una simple sonrisa. Esta Belle... Isabella French, era apenas un fantasma de lo que había sido. Me acostumbraría a verla así, perdida, pero viva. O quizás ella se fuese acostumbrando a volver al mundo real.

- Sígueme, entonces - le dije regalándole una suave sonrisa. Se la veía extraña en mi jersey, y podía haber notado como se encogía en él para olisquearlo ¿Sería capaz de reconocer mi olor? Uno nunca sabía cómo podía actuar la maldición ahora que Emma estaba aquí y despertaba cosas diferente en cada persona. Nolan se había despertado del coma, al igual que Ling, Hopper había comprado dos marionetas por impulso y seguro que todo el pueblo estaba experimentando algo. Belle no iba a ser la excepción.

Llegamos a la cocina y me puse a pensar en qué ponerle, ni siquiera había pensado en mi propia cena con los nervios de su presencia aquí, ni siquiera estaba seguro de poder comer y dormir con normalidad en la próxima semana. Saqué una cacerola para hacer un poco de sopa de sobre, no era yo muy dado a la cocina, la llené de agua y la puse en la vitrocerámica. Fue entonces cuando escuché a Belle a mi espalda. Me giré para contestarle pero ella ya parecía haber encontrado la respuesta - Sirve para calentar y cocinar cosas... No personas... - respondí visiblemente divertido. Me acerqué a ella y abrí el microondas. Como ejemplo metí un vaso lleno de agua a la mitad y lo puse un minuto dentro. La luz se encendió y el vaso comenzó a dar vueltas dentro de la máquina.

- Te voy a tener que dar un curso acelerado de tecnología - La miraba de forma fascinada, casi al punto de la adoración. Pese a que estaba despeinada, delgada y sin brillo en sus mejillas, me seguía pareciendo el ser más hermoso de toda nuestra tierra y la de ahora. Tenía que controlarme, y mucho, para no pasar mi mano por su mejilla y tocar aquella piel suave que brillaba a la luz de la cocina.

El "plin" del microondas me sacó de mi ensimismamiento y me aparté para abrirlo, tomando el vaso y tendiéndoselo - Mira, mete un dedo... - No lo había puesto mucho tiempo pero sería lo suficiente como para que ella notase el calor pero no se quemase.


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Sáb Nov 10, 2012 7:34 pm

Todo aquello la fascinaba. Le parecía casi como magia. Y pensó en todo lo que se había perdido durante aquel tiempo, y lo ciertamente perdida que se encontraba en aquel nuevo mundo. Pero en lugar de hundirse más en su miseria, en lugar de pensar en lo que habían hecho con ella esos años en el psiquiátrico, en lugar de rememorar una y otra vez los días, las horas, y las semanas enjaulada, Bella miraba para adelante, con esa fuerza y optimismo tan características de ella. Había muchas cosas que no comprendía; no entendía por qué había estado encerrada tanto tiempo allí, no entendía tampoco por qué no tenía familia ni podía recordarla, no comprendía por qué su memoria estaba paralizada. Pero fueran cuales fuesen las respuestas, no le importaban. Quizá a su debido tiempo, pero ahora no.

-Oh, ya veo... -comentó absorta en el funcionamiento del aparato. La luz del microondas se encendió y el vaso que había introducido el señor Gold empezó a dar vueltas dentro. Bella tocó un par de veces el cristal para comprobar qué pasaba, pero no ocurrió nada, y Bella no pudo más que reír ante su propia sandez- Parece una ventana -”Una ventana con luz”. A Bella le hacía gracia la idea, sin saber por qué. Tal vez porque estaba eufórica. El cristal del microondas le recordaba a aquella ventana minúscula que tenía en su celda- Vaya, sí que me he perdido mucho este tiempo.

Miró al señor Gold y después al vaso recién salido del aparato. La idea de que el agua pudiera calentarse sólo porque había sido introducida en una caja de metal le parecía algo extraño. Pero todo ahora le resultaba extraño. Tendría que ir acostumbrándose a las cosas nuevas, cosas que no había visto nunca.
La castaña hizo lo que el hombre le pidió e introdujo el dedo en el vaso con agua para comprobar, no sin cierto asombro, que la temperatura había aumentado considerablemente.
-¡Está caliente!-soltó una carcajada-Es casi magia. ¡Eres mago y no me lo habías contado -bromeó, sin parar de reír, aún a pesar de que Bella sabía que la magia no existía, y que los magos sólo están en los cuentos.

En el hospital nunca la dejaban salir de su celda. Las comidas se la traían en una bandeja, así que tampoco había visto nunca cómo las preparaban. En realidad, era como si hubiera nacido y se hubiera criado en esas cuatro paredes, porque no había nada más a parte de eso que ella pudiese recordar. ¿Es que de verdad no tenía familia? ¿acaso de verdad sus padres no se habían interesado por ella? ¿la habían abandonado en aquel psiquiátrico? ¿por qué?

Pensar en todo eso ahora la abrumada, así que apartó rápidamente esos pensamientos de su cabeza. Y esperó a que se calentase la sopa sentada en una de las sillas de la cocina. Entonces, sus ojos azules dieron con una taza normal, blanca entera, apoyada sobre la repisa. Pensando en hacer algo útil mientras esperaba, decidió guardarla en su sitio.
-¿Dónde puedo guardar esto? -inquirió, pero cuando fue a cogerla la taza resbaló de sus manos.

Sin embargo, esta vez la atrapó. Esta vez Bella fue más ágil y consiguió que no se rompiera. Esta vez la taza descansó entre sus manos justo a tiempo. Esta vez la taza no estaba rota. ¿Significaba eso que tampoco habría corazones vacíos? Demasiado pronto para decirlo, amigo...

Por algún motivo, se quedó parada un instante más, con la taza entre las manos. Un destello. Otra taza blanca con un motivo azulado en el centro. Otro mundo y otra Bella distinta. Un cosquilleo le subió por la espalda, y se le hizo un nudo en el estómago. Y se sintió rara. Bella agitó la cabeza, volviendo al mundo real.
-La tengo. Lo siento, soy una torpe -ladeó una sonrisa. La próxima vez tendría que ir con más cuidado.


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Lun Nov 12, 2012 7:32 pm

Era completamente evidente que Regina no había querido que Belle saliese nunca de su celda. Lo había dudado antes porque había pensado que quizás ella aún estaba algo perdida tras su abrupta salida, pero ahora, tras verla completamente fascinada por el funcionamiento de un aparato eléctrico, me quedaba claro eso. Regina no le había dado una memoria de su vida en Storybrooke, básicamente, porque no había sido necesario. Si ella nunca iba a salir ¿para qué necesitaba una memoria falsa? Solo le había dado un nombre, quizás por exigencia de la maldición, y ni siquiera se había esforzado en ese aspecto. French por Moe, al que tampoco parecía haberle dado la memoria de una hija debido a que nunca había mencionado nada, y Isabella para cambiar un poco su nombre. Ahora la joven estaba perdida sin memoria en un mundo que desconocía, todos habíamos venido con las memorias básicas de éste mundo que luego habíamos aprendido a conocer un poco más, pero ella... Debía ser difícil ser ella ahora mismo.

Solté una carcajada cuando ella me llamó mago y la miré sonriendo abiertamente ¿cuántos siglos hacía que no me reía así? Mi sonrisa, sin embargo, era más bien nostálgica. No me reía así desde que había perdido a Bae, el único que ser que podía alegrar mi existencia con tan solo una mirada. No, mentía, ella, Belle en aquella época, me había hecho reir así más de una vez en mi castillo y todas esas veces mi risa se había tornado amarga al recordar a mi hijo, justo como ahora - Shhh... - Mi dedo, tras haber dejado el vaso en la encimera, inconscientemente voló a sus labios en un gesto de silencio mientras el otro dedo de mi otra mano volaba a los mios - ... No lo digas muy alto... Es un secreto - Solté otra carcajada y quité ambos dedos de nuestros labios. Mis ojos brillaron divertidos.

Unos segundos pasaron en los que tan solo nuestras miradas hablaron, hasta que aquella conexión fue rota por el burbujeo del agua hervir. Me giré para atender al la comida, dándome cuenta de lo que acababa de hacer. Quedarse mirando a una mujer no era correcto, no cuando esa mujer no te conocía de nada. Abrí la sopa y esparcí el sobre dentro de el agua, removiendo y bajando el fuego para que no se saliese del cazo, estaría lista en breves minutos.

Me giré cuando habló.- Puedes ponerlo en... - Mi voz murió ante su gesto, la taza, eso había pasado en el mundo mágico y ella había dejado caer la taza. Una taza que yo había guardado con extremo cuidado y cariño en la repisa de mi salón, como un tesoro, creyendo que era lo único que tenía de ella, el único recuerdo que había impedido que mi mente cruel me dijese que había sido una mera alucinación. Mis ojos la miraban sorprendidos, al igual que la habían mirada cuando había aparecido en mi tienda y tardé un poco en reaccionar de forma normal. - N-no pasa nada - Tembló mi voz y caminé hacia ella, tomé la taza de sus manos y la puse en uno de los armarios de arriba. De paso tomé un tazón para poner la sopa. - Siéntate, no tardaré mucho más - murmuré aún extrañamente alterado por solo su torpeza.


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Bella French el Miér Nov 14, 2012 12:19 pm

Bella no era consciente, no podría adivinar jamás lo que había significado aquellos valiosos instantes en los que la taza había caído en sus manos. La castaña no sería consciente nunca de lo que había pasado en aquel momento y en aquel lugar. Había sido la cosa más maravillosa, extraña y dolorosa de todas. Una taza. Era sólo una estúpida taza blanca. Sólo blanca. Una taza muy parecida a la aquélla otra. Y, aunque ahora mismo no lo sabía debido a los efectos de la pérfida maldición, una parte de ella estaba sangrando por la similitud de la situación. Por verse tan cerca y a la vez tan lejos de lo que estaba destinada a ser. Pero esto nada tenía que ver con un simple trozo de porcelana, claro que no. ¡Que revoltoso estaba el destino aquel día! Por querer ver sufrir a la Bestia una vez más, ponía ante sus ojos recuerdos vívidos de una época ya pasada, como queriendo retar al poderoso mago a que hiciese algo, a que reaccionase de alguna manera fuera de lo normal. Pero la Bestia no perdió el control. No aquella vez. Duro corazón era el suyo.

La castaña hizo lo que le pidió, y volvió a sentarse. No pasó demasiado tiempo hasta que la cena estuvo lista. Caldeante, humeante. Bella aspiró el aroma, mucho más apetitoso y sabroso que el de la comida del hospital, porque no sólo olía a comida aquella noche; olía a paz, tranquilidad por fin. Olía a la certeza de que estaba libre.

Comió todo casi de un tirón, y pronto, su cuerpo empezó a pesarle y el cansancio se apoderó de ella. Parecía que habían pasado siglos desde la última vez que durmió, y pudiera ser cierto, porque en el hospital casi nunca cerraba los ojos porque no le gustaba lo que había detrás; siempre eran monstruos, dragones dorados y castillos malditos. En ese reino loco que era su subconsciente no había sitio para finales felices. En ese reino lunático, las princesas nunca conseguían el amor verdadero. ”Pero hoy no. Hoy cerraré los ojos. Y dormiré y soñaré. Soñaré con bosques y castillos, y con finales felices”

-Muchas gracias por la cena. Y por la breve clase de tecnología. Ahora creo que voy a dormir antes de que me caiga redonda al suelo -se levantó de su asiento y se dispuso a salir de la cocina. Cuando llegó al marco de la puerta, un pensamiento estúpido la asaltó. ”¿Y si mañana ya no está? ¿Y si mañana resulta que no existe? ¿Y si sólo estoy soñando, él no existe y no lo volveré a ver más?” Eran pensamientos vanos y tontos, Bella lo sabía, pero a pesar de eso, se obligó a darse la vuelta para contemplar de nuevo al hombre que había sido su Bestia mucho antes de que todo esto, de que ella supiera.
-Señor Gold -llamó por última vez aquel día- Buenas noches -dibujó una sonrisa cansada. Le hubiera gustado decir algo más, pero no sabía el qué.

De nuevo en la habitación -su habitación- Bella estaba tranquila. No había nada ni nada que pudiese hacerle daño en esos instantes. Recorrió la sala una vez más, tocó cada mueble, cada sábana, cada cortina. Quería sentirlo en su tacto para cerciorarse de que estaba allí todavía. Abrió las cortinas y lo que vio fue la luna más brillante y hermosa de todas las que había visto, y pensó en cuán grande se veía todo desde aquella ventana gigante, comparado con lo pequeño que parecía el mundo desde el tragaluz de su celda. La castaña encendió la pequeña luz de la lamparita de noche, y pensó en cuanto había extrañado una luz en su jaula de grillos para las noches en vela. Entonces Bella descubrió, con asombro y nostalgia, un libro junto a la lamparilla. Era un libro viejo, con historias más viejas aún. Y a pesar de lo cansada que estaba, la castaña se dio la licencia de empezar las primeras páginas.

”Cuentan que en un tiempo muy lejano el rey decidió pasear por sus dominios....”


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Re: She starts to whistle as he crosses the street {Mr. Gold} [Terminado]

Mensaje por Mr. R. Gold el Miér Nov 14, 2012 8:49 pm

Los siguientes minutos, u horas quizás, pasaron como una bruma, demasiado rápidos para que me percatase de ellos, demasiado silenciosos para que mi mente prestase suficiente atención. Fui consciente de que le había servido la sopa, de que ella se la había tomado y que ahora se estaba yendo de mi cocina mientras yo no era capaz de decir palabra alguna. Mis pensamientos y todas las emociones de estas horas con ella, me consumían espacio en el cerebro.

Pude reaccionar cuando ella se paró en el umbral y me deseo las buenas noches. Mis labios formaron una mueca parecida a una sonrisa y mis ojos la miraron con toda la alegría que podían proyectar en esos instantes - Descansa, Srta French - murmuré antes de que su cuerpo se perdiese por la puerta. Segundos después mi mente me traicionó. "Ha sido un sueño y ahora estas despierto". Era lo más razonable, que ella hubiese sino un sueño o una alucinación era mucho más plausible que el hecho de que ella era real.

Quizás fue por eso que, tras recoger y fregar todo lo usado, me vi necesitado de inspeccionar la habitación que le había dado. Mi corazón martilleó con fuerza en mi pecho al ver la luz bajo la puerta. Y perdí la respiración cuando, al abrirla, encontré a mi joven princesa durmiendo con un libro en su regazo, aquel libro que hablaba de mí en una versión algo menos parecida a la verdadera, el único libro que había podido robar de la cerrada biblioteca de Storybrooke. Volví a respirar un rato más tarde y, colgándome el bastón en la flexura del codo para no hacer ruido, caminé hacia ella, le quité el libro, lo puse en la mesita y la arropé con cuidado. Me quedé mirándola en silencio y, antes de que me diese cuenta, mi mano se movió para acariciar uno de los rizos que caían sobre su rostro. Ella se movió y eso me bastó para apagar la luz e irme de aquel cuarto.

Bajé al salón y encendí la televisión, una buena distracción de este mundo para intentar no hacerme pensar en ella. Esa noche, como ya había pensado, mi cuerpo no parecía querer dormir. No lo haría, ni ésta, ni las siguientes.


- TERMINADO -


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